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SOBRE LAS PERSONAS TOXICAS

 

Me gustaría comenzar este nuevo post titulado “SOBRE LAS PERSONAS TOXICAS” con unas frases creo que muy interesantes.

La primera reza así. “Algunas personas causan felicidad adonde van. Otras cuando se van” Oscar Wilde.

La segunda. “Antes de pensar que padeces depresión, ansiedad o baja autoestima, asegúrate de no estar rodeado de gilipollas”. Sigmund Freud.

Y la tercera y última: Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un bote para echar su basura, procura que no sea en tu mente. DALAI LAMA

Construir relaciones forma parte de la vida. De hecho, las relaciones son una increíble fuente de bienestar, nos brindan el apoyo que necesitamos en los momentos difíciles y nos aportan alegría.

Sin embargo, hay ocasiones en que las relaciones no nos aportan nada positivo, al contrario, se convierten en una fuente de estrés y sufrimiento. Esto nos sucede cuando nos relacionamos con personas tóxicas, personas que nos roban nuestra energía y entusiasmo, afectando profundamente nuestro equilibrio emocional.

Las palabras son realmente importantes. Las palabras tienen PODER. Si PODER y con MAYUSCULAS. Ellas y solo ellas pueden levantarnos el ánimo o hundirnos en el más profundo de los abismos y eso suele ocurrir muy a menudo.

Como el vecino o el familiar al que se nos ocurre contarle lo que vamos a hacer. Por ejemplo que vamos a montar un negocio y le falta tiempo para cortarnos y espetarnos a la cara que un amigo suyo lo hizo o fulanito o menganito y le salió el tiro por la culata. Puede ser incluso alguien de nuestra propia familia. Un hijo o hija que nos dice todas las cosas que no somos capaces de hacer. O que quizá “el o ella ya lo intentaron y no es posible”. Si después de ese envite “tan agradable” no se te han pasado las ganas y continuas adelante, esas mismas personas te dirán como lo tienes que hacer como si fuesen unos entendidos expertos en la materia. Por último cuando lo consigues te dirán que ellos siempre habían confiado en ti. Que solo “te estaban poniendo a prueba”, y que incluso te “dijeron la mejor manera de llevarlo a  cabo”. Al final va a ser que gracias a ello hemos conseguido nuestro objetivo.

Y eso querido amigo pasa muy a menudo. Pero este es solo un caso. No vayas a creerte que esto acaba aquí. Hay más. Como dice un amigo mío “esto es más grande que pare y mare”.  Si que lo es.

Personas toxicas “tenemos para exportar”. Tenemos barcos y barcos para llevarlo allende los mares…pero esos chiquillos no se van ni con agua caliente quizá para hacernos la vida imposible. A lo mejor no saben que son tóxicos¡¡¡  vaya usted a saber¡¡¡

De ese roce con esas personas nos llevamos un “debe emocional de unos 140 minutos, mientras que una buena conversación nos suma unos 60 minutos”. Ten mucho cuidado con quien te juntas¡¡¡

Existen rasgos tóxicos que cualquier persona puede ver, o en algunos casos no ver y son los siguientes.

Si debo decir que a veces el cariño o el amor no nos hagan verlos ya que existen emociones y sentimientos que nos nublan la vista. A veces es como el marido engañado que siempre es el último que se entera.

A saber:

En primer lugar, una persona que habla en exceso de sí misma y le importa muy poco la otra persona. Son muy egoístas.

Otra actitud tóxica es la queja constante de quienes tienen un discurso pesimista y negativo. Son las personas que no ven el vaso medio lleno ni medio vacío. Directamente es que no ven ni el vaso.

Asumir el rol de víctima con mucha facilidad. Es una forma de querer ser el centro del mundo y de llamar la atención de los demás. El dicho de la pena vende es cierto. Y se aprovechan de ello para “trincarte en sus redes”.

Algunas personas piensan que el mundo entero esta en contra de ellos. Que existe una conspiración universal para fastidiarlos, pero no analizan qué es lo que pueden estar haciendo mal en su comportamiento.

La envidia, los celos y la soberbia son como vampiros emocionales que roban la energía de los demás.

Las personas que viven algún tipo de actitud tóxica no son felices porque su modo de pensar les impide vivir en calma y en armonía con el entorno.

Una persona que sufre la actitud tóxica de la envidia no se alegra con las alegrías del amigo porque, a nivel interno, vive pendiente de su propia carencia.

 Una persona que tiene la actitud tóxica del exceso de soberbia es aquella que ejerce el rol de autoridad constante, te corrige incluso cuando no tiene que hacerlo y se comporta como si estuviera en posesión de la verdad. Además, no se permite aprender de los demás y se siente incómoda cuando le llevan la contraria.

Una persona que tiene actitudes que no le dejan ser feliz termina agotada por sus propios pensamientos negativos. Una actitud tóxica es la de responsabilizar a los demás de asuntos propios.

Estas son algunas de ellas pero cabe decir que cada uno de nosotros tenemos los recursos necesarios para salir de ellos y ser plenos y felices.

Para ello la fórmula del cambio ya lo dice:    I x V + P > R

En cristiano:  I es la insatisfacción. Para que una persona cambie y cambie de verdad la insatisfacción tiene que ser propia y no de otra persona. Si uno no lo siente y asi lo cree no vale para nada. El cambio solo será circunstancial. La V es la visión y la P son los primeros pasos como por ejemplo el ejercicio de autoconocimiento, Por último la R es la resistencia. La resistencia nuestra propia a querer cambiar a y a salir de la zona de confort.

La semana próxima continuaremos con este tema de las personas toxicas y veremos algunas cosas que nos pueden parecer increíbles de verdad pero que son ciertas y como las palabras y algunas frases que incluso nuestros padres nos decían de pequeños nos han marcado.

Y no se descuide¡¡¡ Las personas toxicas estan siempre en nuestras vidas¡¡¡ Estan agazapadas para ver a quien lanzan en sus redes. A veces no hace falta ya que caemos solos en sus redes.

Veremos tambien como caemos en ellas. Y por último las personas toxicas pueden ser incluso como dije antes nuestros propios hijos, hermanos y quien sabe… hasta nosotros mismos.

Buen fin de semana y procure no intoxicarse demasiado.

 

 

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