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COMO NO TENER MIEDO AL MIEDO 1 PARTE

COMO NO TENER MIEDO AL MIEDO 1 PARTE.

 

Lo que de verdad es cierto, una de las verdades irrefutables es que todos tenemos cien  mil millones de neuronas. Al menos eso dicen. Me imagino que alguien las habrá contado, aunque realmente son demasiadas.

Si, digo demasiadas para el poco uso, o mejor dicho mal uso que hacemos de ellas.

Sé que estamos en tiempos de crisis, de incertidumbre, de cambios, de movimientos y cuantos nombres le queramos dar a la situación que estamos viviendo, o a todas las situaciones que estamos viviendo o nos quedan por vivir. Tantas como personas la están sufriendo. Se les podrían poner nombres y apellidos.

El miedo puede ser bueno o malo, puede ser nuestro aliado o nuestro peor enemigo. Puede llegar a ser paralizante e incluso mortal. Antes de entrar en materia me gustaría hacer una diferenciación entre dos tipos de miedos: los que “suceden” y los que necesitan una “acción”.

Los que suceden son: miedo al envejecimiento, a la muerte, al abandono de los hijos, a la guerra etc.

Y sobre los que nosotros si podemos actuar. No solo sobre ellos sino en ellos: tomar decisiones, volver a estudiar, cambiar de trabajo, cometer un error, hablar en público, etc.

Es normal que tengamos miedo en situaciones de nuestra vida. Es un método de defensa ante situaciones nuevas o estresantes.

Pero, ¿qué es el miedo? Definámoslo: El miedo o temor es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente o futuro. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano.

En el mercado laboral hacía más de catorce años que no se escuchaban despidos masivos, que se creaba empleo, que llevábamos una vida estupenda y BOOM… de buenas a primeras vemos como todo se tambalea, como se destruye empleo, amigos que han sido despedidos, familiares que están preocupados por su trabajo, nadie compra por temor a lo que pueda pasar y… pasamos de un extremo a otro de una forma no solo rápida sino explosiva. Casi sin darnos cuenta, como los cambios  estacionales de Sevilla, del calor al frio de un día para otro. Del verano al invierno en veinticuatro horas.

Un día nuestro piso costaba 300.000 euros y nos lo quitaban de las manos y al poco… nadie lo quiere y no podemos venderlo. Solo son ladrillos pero al banco no le cuentes milongas. “Que la cosa esta muy mal pero usted tiene un crédito que hay que pagar”. De creer que somos ricos a la casi pobreza y un futuro incierto, laboral y personal.

Hablaba de las neuronas en un principio, esas que alguien había contado, porque ellas pueden ser ovejas asustadas o un ejército bien preparado y pertrechado.

NUESTRO MEJOR ALIADA: LA MENTE

Es curioso como la mente procesa los datos.  La mente humana tiene dos partes fundamentales. La parte consciente y la parte inconsciente.  Lo que con frecuencia no advertimos, o no conocemos, o no sabemos, o no nos interesa, o no queremos saber, o no nos hemos preocupado de saber, es que somos como pensamos. Me explicaré.

La consciencia toma todas las decisiones y el inconsciente adopta las disposiciones. La conciencia determina “el que”  y la conciencia determina “el cómo”.

Dicho de otra manera, todos recibimos de la vida lo que esperamos recibir. Lo repito, TODOS RECIBIMOS DE LA VIDA LO QUE ESPERAMOS RECIBIR”. Si esperamos mucho recibimos mucho. Si esperamos poco recibiremos poco. Si no ponemos ningún “que” en nuestra conciencia, el inconsciente queda libre y no tiene que preocuparse en disponer como.

Siempre  que corremos un riesgo y entramos en un territorio poco familiar o nos colocamos en el mundo de una manera nueva, experimentamos miedo. Muy a menudo ese miedo impide que progresemos en nuestras vidas. El secreto consiste en sentir el miedo y hacerlo de todos modos.

Lo que realmente es emocionante de utilizar nuestra mente con sabiduría es que podemos eliminar todas las excusas. Excusas obviamente inventadas por nuestros miedos. Lo único que importa es cómo empleamos la mente indicándole a la conciencia lo que queremos hacer.

En otras palabras, el cambio no es más que la energía vital expresada como fenómeno natural en el mundo físico (¿quién fue el primero en decir “la naturaleza es dinámica, no estática”?). Para los humanos, el cambio se produce a cada momento, ya que continuamente creamos vida a partir de nuestros pensamientos a medida que van fluyendo uno tras otro.

¿Hasta dónde le gustaría llegar?

¿A quién le gustaría conocer?

Piense en las respuestas e imagínese que no tiene  ningún tipo de miedo. Quizá quiera conocer a alguna persona. No tiene que ser famosa. Puede ser alguien que ve a menudo. Alguien que le interesa. Imagínese hablando con esa persona. Imagine todo lo que conseguiría con esa ACCIÓN. ¿Lo ve? Fantástico, ¿verdad?

Ahora imagine que no hace nada y se queda como está. ¿Qué ha conseguido?

Pues nada. La respuesta es muy sencilla. ¿Qué prefiere? ¿Algo o nada? O quizá prefiere la desazón de imaginárselo pero sin llegar a actuar. Si no son compatibles no ocurre nada. Lo hizo y ya está.

¿Le gusta la incertidumbre? A mí realmente no. Prefiero actuar. Todo lo demás son excusas. Somos expertos en eso.

Pues la semana que viene más.

Continuaremos con la 2 parte.

 

 

 

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