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TIEMPO 3

EL LEÑADOR

 

EL LEÑADOR

En cierta ocasión, un caminante que paseaba por el bosque se encontró con un leñador que estaba en mitad de una explanada, rodeado de una gran cantidad de troncos que, poco a poco y con gran esfuerzo, iba serrando manualmente con su sierra de mano.

El caminante se quedó un momento observando cómo trabajaba el leñador, y el enorme esfuerzo que estaba realizando. Prestó atención a su forma de serrar y se dio cuenta de un detalle que le llamó la atención. Los dientes de la sierra que estaba utilizando estaban romos.

Se decidió a acercarse a saludar al leñador:

·         Buenos días, señor. Veo que es usted un trabajador infatigable. ¿Tiene mucho trabajo?

·         No se lo puede usted ni imaginar. Eche un vistazo alrededor...

·         He visto la sierra que está usted utilizando. Y me he fijado en que tanto el filo como los picos parecen bastante despuntados. Tal vez sería bueno que se detuviese un momento para afilar la sierra...

·         ¡Pero qué dice! ¿Qué pare de serrar? ¿Es que no ha visto la enorme cantidad de troncos que tengo que terminar de cortar hoy?

El caminante prosiguió su marcha pensativo:

·         Tal vez todos deberíamos dedicar algún tiempo a preparar nuestras herramientas antes de ponernos a trabajar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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